Hace más o menos un año empecé a preguntarme qué iba a estudiar cuando terminara el colegio. Todos se hacen la misma pregunta, pero yo tenía la necesidad y hasta la obligación de hacerla.
En ese momento volvía a desempolvar mis “cuentitos” escritos en la infancia para matar el tiempo y evitar el aburrimiento de las vacaciones solitarias. Entonces había pensado en ser escritor, en escribir cuentos y novelas como las que yo leía. Soñaba con ganar concursos literarios, con libros de más de cien páginas y biografías por doquier.
Pero de a poco me fui dando cuenta de que las ideas no me llegaban, de que tenía que salir a buscarlas. Intentaba escribir cuentos largos, crear una buena historia y personajes increíbles…pero no salía como yo quería.
Las críticas no me servían porque sabía que lo hacían para hacerme sentir bien, aunque escribiese cualquier cosa. Ahí fue cuando le agarré el gusto al periodismo. Me interesó la política y algunos temas en los que podía desenvolverme fácilmente. Entraba en foros, interactuaba, opinaba sobre temas que eran una novedad para mí.
Fue entonces que decidí seguir periodismo. Abrí este blog, tratando de no pensar en la fama, sino en un medio para empezar a ganar experiencia. Al principio los artículos venían rápido, agarraba el teclado y en diez o quince minutos tenía el texto de opinión armado. Pero empecé a depender de mis opiniones, nunca busqué más allá.
Había muchas noticias (mundiales, polémicas, conflictos internacionales, etc)… no existe mundo que no tenga noticias. Más tarde entre, creo yo, a uno de los foros periodísticos más importantes y me llevé una penosa imagen de lo que es un periodista en Argentina. Chistes malos, discusiones mediocres, insultos desmedidos…pero lo que más me desilusionó fue el hecho de que hay personas que se pasan años estudiando periodismo y después mandan cientos de currículums sin recibir respuesta positiva.
La voluntad ya me venía fallando y con esto se me terminó por venir abajo. Mi pregunta es: ¿vale la pena estudiar periodismo sabiendo que podés terminar perdiendo 5 años de tu vida?¿Vale la pena tener tantas pretenciones? Igualmente pienso seguir con la idea de estudiar periodismo, pensando en que si las cosas no llegan a resultar, puedo recurrir a los salvadores cursos de informática o idioma para empezar a ganarme la vida.
Nadie tiene el futuro asegurado, por más que estudien toda una vida, nadie sabe qué le puede pasar o no pasar. Quizás algún día reciban noticias mías o tal vez cuando tomen un taxi sea yo el que esté manejando. La vida es, entre otras cosas, impredecible.
Archivo para Julio 2006
Ricardo Porta es un distinguido periodista deportivo de la ciudad de Santa Fe. Transmite los partidos más importantes de los clubes santafesinos Unión y Colón.
En esta entrevista, habla sobre el periodismo y la censura en el período ocupado por la dictadura militar.
- ¿Cómo era la vida periodística en los tiempos de la dictadura?
- Tuve la suerte de vivir la historia argentina, los momentos dramáticos porque soy un privilegiado ahora de poner blanco sobre negro. El periodismo en la época de la dictadura prácticamente no existía, porque era tal la censura que era muy limitativo en un trabajo que se basa sobre todo en la libertad de pensamiento y de expresión. Por lo tanto, he visto a muchos colegas desaparecidos, presos, maltratados, torturados; es una etapa muy negra la del periodismo en la dictadura.
- ¿No hubo ningún periodista que haya roto los esquemas?
- No, no se podía porque era tan impresionante, meticuloso y preciso el aparato montado por las Fuerzas Armadas que el único que transgredió las normas y se hizo escuchar fue monseñor Vicente Zaspe, el arzobispo de Santa Fe. Como monseñor Zaspe tenía un prestigio que trascendía las fronteras de la Argentina y estaba respaldado por el Vaticano, no se metían con él. Los que no tenían voces esperaban las homilías de monseñor los días domingo que se repetían, con una repercusión notable, no sólo en el país sino también en el mundo entero.
- ¿Sufrió algún tipo de experiencia con respecto a la censura?
- Yo tuve suerte porque en realidad era muy joven en el periodismo y todavía no tenía capacidad de editorial como para poder hacer críticas comprometidas.
- El gobierno de Kirchner no se caracteriza por ser muy democrático, ¿qué piensa sobre el mismo?¿Puede volver a repetirse la censura a los periodistas?
- Estoy muy preocupado. Si bien está haciendo una buena presidencia para los argentinos, se equivoca al tomar a la prensa como su enemigo.
- Comparando los periodistas de antes con los de ahora, ¿qué cree que les falta?
- Tengo el privilegio de gozar de una total libertad que quizás la mayoría de mis colegas no la tienen, porque existe la autocensura pero sobretodo la censura del poder de los medios. Pude trabajar en Cablevideo y en LT 9, y nunca recibí una bajada de línea. Yo tengo la suerte de ser uno de los pocos periodistas que trabajan sin ningún compromiso y quizás por eso estoy más ligado a las manifestaciones de la gente que se me acerca, dentro de los periodistas creíbles. Soy falible, desde luego, pero cuando cada noche pongo la cabeza sobre la almohada descanso tranquilo, porque en el rápido balance que hay que hacer del día pienso que hice lo que quería. Puedo equivocarme porque no soy infalible.
- Durante la dictadura hubo un periodista muy identificado con el proceso, José María Muñoz, ¿qué opinión le merece, no como persona sino como periodista?
- El periodista inexorablemente, desde mi humilde punto de vista, está relacionado con la persona. El buen periodista primero tiene que ser buena persona. Muñoz era una buena persona, pero pensaba distinto. Era un hombre admirable en cuanto a su capacidad de trabajo y tenía sus miserias como las tenés vos y las tengo yo, pero ninguno está liberado para tirar la primer piedra.
Yo, obviamente, no compartía el pensamiento político. A Muñoz lo tomaba o lo dejaba. Yo lo tomaba porque en épocas difíciles mías, me tendió una mano.
- ¿Cuál es el papel del periodismo hoy en día?
- La función del periodismo en la sociedad es ineluctable, es terminante, contundente. Tiene que acompañar a la sociedad en sus tiempos tratando, desde la parte intelectual, de orientarla publicando noticias verdaderas . No debe hacer ningún tipo de “lobby”, no inventar y tratar de borrar el periodismo “amarillo”.
Como final quiero poner un mensaje que le escuché a Rafael Bielsa, el ex canciller. Cuando le preguntaron sobre la corrupción dijo “sí, la corrupción está en el ser humano. Quizás los políticos somos los menos corruptos porque cuando se encuentra un político corrupto, se lo escracha”. En el periodismo, mi referente es Nelson Castro porque él trabaja en medios de distinto poder económico, con el Grupo Clarín y en TN, y hace un periodismo libre, comprometido con la sociedad y con la verdad.
